Esta es la historia de dos chicas. Una de ellas, Ian, decidió ir por un trago a un bar. Entró, se sentó en la única mesa y ordenó uno.
La segunda chica, tenía una cita con Ian, pero ésta última no lo sabía. Parecía haberse tomado su tiempo para estar espléndida esa noche, pero Ian notó al verla llegar que había sufrido algún que otro incidente en el camino. No se le veía el rostro, su cabello enmarañado lo tapaba. Ian le acercó la última silla disponible al verla tambalear tras cerrar la puerta. Luego se cruzó de brazos, contemplando con minuciosa atención el estado en el cual había llegado esa muchacha: su vestido estaba rasgado, como si un animal salvaje hubiera sacado provecho de él y sus zapatos estaban embarrados. La muchacha dejó caerse en la silla. Ian después de un rato, exclamó:
- ¿Nos conocemos?
La chica levantó suavemente la mirada escondida entre sus cabellos luego de oir a Ian. Y dijo:
- Es la primera vez que te veo, pero vos me conocés mejor que nadie.
Ian, un tanto confundida acerca de la situación, desvía la mirada hacia un espejo en la habitación, ubicado a la derecha, donde se podía ver el reflejo de ella y de su compañera. Ian observa que eran iguales fisicamente, y ese hecho la confundía aun más. Ian se para y camina hacia la muchacha. Se detiene. La mira aun con más confusión. Alza su brazo y procede a retirar el cabello del rostro de la chica. Y su sorpresa fue peor aun. ¡Era ella misma!. Ian lanza un quejido al mismo tiempo que realiza un paso hacia atrás. Y otro. Y otro. Hasta llegar a la pared y sostenerse de ella con sus brazos, mientras seguía mirando a la muchacha con un dejo de consternación. La chica abandona la silla y se dirige a Ian.
- Esperé mucho tiempo para encontrarme con vos. En algún momento iba a suceder. Necesito que te sientes y me escuches. - profirió la muchacha
- Somos iguales. ¿Quién sos vos? - exclamó Ian, asustada.
- Soy la que te tiene guardada en un cajón y hoy encontré la llave para sacarte.
Ian, perpleja por lo que estaba sucediendo ante sus ojos, retira su mirada de la muchacha y se vuelve a sentar. Ésta última la sigue y exclama:
- Yo sé que estoy es muy difícil de entender pero allá está mi mundo afuera y necesitás conocerlo. Pero antes necesito tomarme unos cuantos tragos con vos.
La chica se sienta y se pide un trago. Acerca el vaso a su rostro, bebe un sorbo y dice:
- Yo no sé cuánto vamos a estar acá adentro, pero te aseguro que será lo suficiente para entender.
- ¿Entender qué?
- Entender que yo estoy muriendo y que vos vas a tener que salir allá afuera.
La chica hizo un ademan con la cabeza señalando la puerta del bar. Ian observó las luces de afuera por un momento, juntó sus manos y bajó la cabeza. Es ahí cuando comprendió que su mayor miedo estaba por florecer y que necesitaba estar preparada para el día en que debiera cruzar esa puerta.
Uuhh! Más, más! :D
ResponderEliminarGracias Jose! :)
ResponderEliminarApalala!!! Que no se demore la segunda entrada!!! Me dejaste con la intriga!!!
ResponderEliminarAplausos para vos Nai! Te felicito! quiero leer más!
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